En las características del 15M está la clave que nos permitirá cambiar el mundo y nuestras vidas.

A raíz del desalojo de Punto Sol y los acontecimientos posteriores por
todos conocidos (es decir, la policía sitiando Sol, el cierre de
estaciones de metro y tren, la toma de todas las calles, la represión
policial), un grupo de personas que hemos estado coincidiendo estos días
hemos elaborado una serie de reflexiones que plasmamos en el texto
adjunto. Aun sabiendo que tenemos muchas cosas que mejorar, que se han
producido muchas tensiones a distintos niveles, con ellas queremos
destacar y ser conscientes de nuestra fortaleza y de nuestra potencia,
rechazando la posición de víctimas en la que se nos quiere poner;
alejarnos de la simple queja para recuperar la iniciativa de lo que
queremos hacer.

Texto leído en la AGSol el 7 de agosto de 2011:

Ante la dureza del escenario que nos proponía el poder, cerrando
policialmente SOL a la ciudadanía, el movimiento 15M ha respondido con
una fuerza y una inteligencia que debemos potenciar de cara al futuro.

Hemos conseguido finalmente liberar SOL, no para nosotros sino para
todos. Hemos provocado una deslegitimación social muy amplia de las
absurdas decisiones de las autoridades políticas (incluso ante los
propios medios de comunicación y la policía). Hemos desbaratado, en
definitiva una situación de excepción.

¿Cómo lo hemos hecho?

Haciendo efectivos los valores del 15M que nos han definido-acompañado
desde el 15 de mayo: inteligencia colectiva, horizontalidad,
inclusividad y no violencia.

INTELIGENCIA COLECTIVA. El poder nos propuso un enfrentamiento directo
en torno a SOL… pero nosotros decidimos que si ellos ocupaban la plaza,
nosotros convertiríamos Madrid entero en SOL. De ese modo circulamos por
todo Madrid de forma masiva (y esto en agosto), y con un gran apoyo de
la sociedad.

HORIZONTALIDAD. Frente a cada eventualidad, en lugar de tomar decisiones
precipitadas por parte de unos pocos, nos hemos ido reuniendo en
asambleas para tomar decisiones, lo más colectivas y compartidas
posibles. De esta manera Gran Vía fue SOL, Pza. Mayor fue SOL, Callao
fue SOL, la Pza. de Jacinto Benavente fue SOL.

INCLUSIVIDAD. La fuerza de este movimiento es ser muchos y distintos.
Una vez más lo hemos vuelto a comprobar estos días. Nuestra pluralidad
desborda todas las etiquetas que nos ponen. Los espacios que nos dan
fuerza, que nos alegran y potencian, son los que permiten a cada cual
sentirlos como propios.

NO VIOLENCIA. El poder quiere etiquetarnos desde el principio como un
movimiento violento. Es su forma de neutralizarnos, de reducir nuestra
pluralidad. De arrebatarnos nuestra legitimidad y el apoyo social. La
no-violencia permite expresarnos de muchos modos en la calle: circular y
detenernos, conversar con la policía o gritarles “vergüenza”, manifestar
rabia pero también alegría, hacer fuerza de nuestra fragilidad, romper
con lo previsible, lo que esperan de nosotros. La no-violencia permite
expresarnos a muchos y distintos: hombre y mujeres, jóvenes y mayores,
con papeles y sin papeles, valientes y cobardes.

Lo que hemos aprendido estos días, lo que debemos valorar y potenciar,
es lo que somos. En las características que definen este movimiento
desde el principio – inclusividad, horizontalidad, inteligencia
colectiva y no-violencia – está la clave que nos permitirá cambiar el
mundo y nuestras vidas.

Queríamos acabar recordando el lema que llevábamos en la cabecera de la
manifestación que desembocó en Sol el viernes 5 de agosto:

15m en paz. Respeto. 15m vivo.