De la periferia nace hoy el arte en el mundo entero

El festival Dalifort de las artes escénicas se celebra en este castigado barrio de Pikine, en el extraradio de Dakar, la capital senegalesa de la mano del coreógrafo Omar Séne. Activismo y danza unidos, para sacar la creatividad de los suburbios del anonimato y ayudar a la profesionalización de los jóvenes artistas

Artículo original: El Pais

VANESSA ANAYA VILLEGAS (WIRIKO)Palma – 04 ABR 2021 – 05:30 CEST

“Formo parte de Y’en a Marre, un movimiento para proteger nuestro Senegal. Un movimiento que tiene como objetivo asegurarse de que nadie toque nuestra democracia, alertar sobre las amenazas y verificar que funciona correctamente”, reivindicaba hace unas semanas el coreógrafo y bailarín Omar Séne, como quien viese venir las manifestaciones prodemocracia que durante seis días de marzo mantuvieron en tensión al país y a la juventud que se unió bajo el lema #FreeSenegal. Séne forma parte de esta generación de jóvenes que luchan por el bienestar de su comunidad. Él a través del baile.

El artista nació y se crio en Dalifort, un barrio dentro del municipio de Pikine, situado en la periferia de Dakar. Dio sus primeros pasos de baile allí y dentro del estilo tradicional. Pero poco a poco comenzó a indagar en otros más contemporáneos de la mano de Papa Sy, miembro fundador de Pasytef, la primera compañía y escuela de danza contemporánea de los suburbios de la capital senegalesa, que forma a jóvenes en artes escénicas.

Precisamente la banlieue (o las afueras de la ciudad) es el foco de la trayectoria de Séne: “¿Qué podemos hacer por el barrio? ¿Cómo podemos protegerlo?”. La respuesta para él es clara, hay que acercar los suburbios a las ciudades: “Para mi el arte tiene que ir a la banlieue. La periferia representa hoy el arte en el mundo entero. Danza, música, teatro… Las piezas originales salen de allí”. Con más de 20.000 habitantes, Dalifort es un barrio que se fue formando por la vivienda informal de los migrantes que llegaron de todo el país en los setenta y que a partir de los ochenta vivió una regularización urbanística.

Hoy, tras décadas de luchas vecinales por la mejora de servicios públicos, cuenta con una comunidad cohesionada: “Aquí la gente se conoce: los jóvenes, nuestras madres y padres… Nos conocemos y nos entendemos bien. Esta zona representa bien lo que define a Senegal: la solidaridad, el respeto y la unión están aquí, y escuchamos a nuestros mayores. Podemos acceder a nuestros jóvenes y hablamos con ellos para darles nuestra visión sobre la comunidad”, cuenta el bailarín.Danza, música, teatro… Las piezas originales salen de las periferias”, dice el bailarín Omar Séne

Este barrio está ahora presente en el panorama cultural por varias iniciativas, como el Dalifort Festival, un encuentro anual de artes escénicas que el bailarín puso en marcha en 2013 y que después de un año en blanco por la pandemia volverá a celebrarse entre el 8 y el 10 de abril, bajo el lema “La inteligencia de la danza en el momento actual”. El festival nació en un contexto concreto: por aquel entonces había solo dos encuentros de danza en el país y una necesidad de llevar las artes, que a menudo se concentraban en Dakar y en las salas, a la calle. Es una comunidad con mucho potencial artístico pero con altas tasas de paro juvenil y de pobreza.

“Vi la necesidad de que las generaciones más jóvenes se formaran y se expresaran. Tenía la idea de montar más formaciones, salir de los teatros y que fuese un festival callejero. En la periferia hay mucha gente a la que le interesa la danza pero hay que acercársela porque nunca entrarán en los salones. ¡La formación en las salas y el espectáculo en las calles!”, reivindica Séne. Así, Dalifort Festival tiene un fuerte anclaje local y una gran vocación de descentralizar la acción cultural, desarrollar la danza en Senegal y ofrecer a los jóvenes una plataforma de expresión, promoción y difusión cultural para que se profesionalicen.

Son principalmente niñas, niños y jóvenes los que participan (desde los cinco años hasta los veinte aproximadamente), pero también personas mayores que quieren contribuir al proyecto. Y aunque Dalifort Festival está centrado en la danza, la formación no no se limita a esta disciplina, sino que intenta abarcar todo lo que se mueve alrededor de un certamen artístico. “Hay jóvenes que se forman en danza, pero también en gestión cultural, en producciones audiovisuales, informática, DJ, técnicos de luces y sonido, etc. Estamos buscando recursos para organizar prácticas formativas en el propio festival para que estos jóvenes se puedan especializar en una profesión. Su interés es encontrar trabajo y formar parte del desarrollo de Dalifort y del arte”, explica Omar Séne.

Este año Dalifort recibe al menos a 10 países invitados (Costa de Marfil, Túnez, Burkina Faso, Níger, República Democrática del Congo, Benín, Francia, Mali, EEUU y Camerún) y los asistentes podrán unirse a varias actividades gratuitas, detalladas en su web, como espectáculos, debates, talleres e improvisación. Aunque será presencial, también se retransmitirán algunas de las sesiones a través de Facebook.

El baile como herramienta

La danza es, para el bailarín, una potente herramienta de educación y desarrollo, por ello insiste en acercar las artes en general a Dalifort, un territorio a menudo olvidado por los políticos y por los habitantes de las grandes ciudades: “La danza crea conciencia y por eso es importante ir a los suburbios, hacer festivales y espectáculos allí, porque todo lo que pasa allí, no se ve”. La idea principal es fomentar el intercambio cultural: “Si todos los artistas y bailarines se mueven, al final se contribuye a la economía local, se les ofrece a los jóvenes una profesión. Si reducimos las cifras de pobreza, eso es desarrollo”, asegura el coreógrafo.

Sus proyectos tienen siempre como objetivo la transformación social. “Creé Om’Art Scene como compañía para contribuir a mejorar los problemas sociales. La calle es nuestro espejo. No hacemos coreografías que no se acerquen a la realidad, sino que expresamos lo que pasa, como un músico lo hace cuando compone una canción. Denunciamos con respeto”, afirma Séne rotundo. El artista, que decidió no irse a trabajar a Europa para poder impulsar la danza en su barrio, acaba de terminar su última composición, El silencio de los espíritus, y está muy centrado en investigar sobre la danza en África con la idea de producir un documental y un libro que muestre los puntos en común de esta expresión artística en el continente.

El impacto de la covid-19 fue fuerte y obligó a los impulsores de la cita a cancelar la edición de 2020. “Este año vamos a intentar hacerlo con todas las medidas necesarias para permitir que la danza vuelva a llegar a la población local y a todo el mundo. Este tiempo nos ha ayudado a reflexionar, a pensar y a escribir proyectos”, narra Séne. Las perspectivas de futuro de Dalifort Festival son ambiciosas: “Tenemos un proyecto de hacer un conservatorio de formación en danza y artes en general. Y que sea reconocido por el Gobierno”. Por el momento el barrio se prepara para acoger la nueva edición y, si la situación lo permite, saldrá de las salas y ocupará de nuevo las calles, respondiendo a su espíritu.

(*) Wiriko es una asociación cultural dedicada a la difusión del arte y la cultura africanas contemporáneas. Desarrolla actividades de divulgación a través de un magacín digital y de formación mediante un Aula Virtual.

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